Qué pregunta, cuando me convertí en cocinera, me quedó claro el sacrilegio que era usar cubos de gallina o de carne en cualquier preparación. Es algo así como lo peor de lo peor en cualquier cocina profesional. Lo que no me contaron mis amadísimos maestros de cocina, y aquí incluyo al patrón de los patrones Señor Don Segundo Cabezas, es que la cocina debe ser fácil, agradable, sabrosa y divertida.
Les quiero contar lo que pasó hace poco en una comida que le preparé a Mónica Giraldo, una mujer talentosísima que ha cantado en las galas más importantes del país y fuera de Colombia, y que resulta ser la persona a la que más le cocino. Ese día la sopa de cebolla no estaba en el plan, así que no lleve ni caldo hecho ni pechugas, ni costilla, para prepararlo. Como digo que sí a todo, salí corriendo al supermercado a comprar las cebollas. Y ni modo, me tocó comprar caldo de gallina.

Yo no sabía cuánto usar ni cómo usarlo. Sé que suena a lo más novato que han oído, pero compré un paquete del productillo aquél y le pedí a la empleada que por favor lo preparara. En contraposición a este sacrilegio, compré un buen vino blanco, para compensar y para que el resultado final fuera muy balanceado.

Comencé a cocinar, esperando que el tal caldo ese de gallina que tanto odio sirviera para algo y no dañara mi calidad en el mundo de los cocineros. Pues señores, después de 40 minutos de estar revolviendo la cebolla en mantequilla, le puse el caldo, y no saben la sorpresa que me llevé: Es muy sabroso, es más, si no tienen caldo, les recomiendo que no lo odien. Disfrútenlo y deléitense con el placer de poder salir de afanes con estos productos que se consiguen en cualquier tienda de barrio.
Sin embargo, como yo prefiero (a pesar del favor recibido) preparar mi propio caldo, acá les va la receta y el consejo para que siempre tengan caldo hecho en casa.

INGREDIENTES
1 litro de agua
4 pechugas de pollo
1 atado de apio
3 pimentones cortados por la mitad
2 cebollas cabezonas cortadas por la mitad
1 cebolla puerro entera

PREPARACIÓN
Ponga a hervir el agua con todos los ingredientes juntos. Rectifique la sal (y cuando lo use recuerde que ya tiene algo de sal). Déjelo a fuego bajo hasta que el agua se haya reducido a la mitad. Apáguelo, déjelo enfriar y cuando ya esté frío cuélelo en una jarra con pico. Aliste bandejitas para hacer hielos. Cada cubo sirve para cualquier preparación.
Disfrútelo en cualquier comida.
También puede preparar el caldo con una tira grande de costilla en lugar de pollo.

