Konciencia

Nos volvimos expertos en funcionar, pero analfabetas en sentir. Y el cuerpo —que no es ingenuo— empieza a hablar.
El amor de Jesús desborda. No es emoción… es decisión. No es apego… es expansión. No es posesión… es entrega.
Hoy me detengo. No por cansancio, sino por claridad. Y me miro, sin juicio… pero sin mentiras.
¿Es posible que los defectos del otro reactiven la máscara con la que oculto los míos?
El valor humano no se gana, es un derecho natural. No tienes que rendir para existir. No tienes que triunfar para ser digno.
El éxito ya no se disfruta, se administra. Se acumulan metas, pero no sensación de plenitud.