Armando Martí
La mayoría de los problemas que nos angustian hoy no están ocurriendo realmente. Están ocurriendo en nuestra imaginación.
El problema no es la IA. El problema aparece cuando comenzamos a reemplazar la introspección por velocidad, la contemplación por entretenimiento y la sabiduría por respuestas instantáneas.
La autenticidad no consiste en decir todo lo que sientes, como si el mundo fuese tu confesionario personal.
Nos volvimos expertos en funcionar, pero analfabetas en sentir. Y el cuerpo —que no es ingenuo— empieza a hablar.
La culpa aparece cuando actuamos contra aquello que consideramos significativo: la lealtad, la coherencia, la ternura, la sinceridad, el respeto, la responsabilidad.
La enfermedad —desde este enfoque— no es un enemigo, sino un mensajero. Una carta que la vida nos envía para ajustar esa unidad vital.
El SDCA convierte el amor en anestesia emocional y el vínculo en sedante afectivo.
Desapegar ha sido, quizá, una de las decisiones más difíciles de mi camino espiritual.
La pornografía, antes clandestina, se volvió un espectáculo global disponible a cualquier hora y a un clic de distancia.
La paradoja es evidente: el mundo jamás fue tan libre, y, sin embargo, jamás tuvimos tantas personas encadenadas a sus impulsos y a enfermedades mentales.
La depresión pospandemia tiene un origen complejo. Desde lo neurobiológico, el estrés prolongado alteró los niveles de cortisol, serotonina y dopamina, moduladores del ánimo y la motivación.